Una tarde empezó nuestra historia.
Un 20 de diciembre sino falla mi memoria.
Una película conoció la forma.
De cómo abrazarte se convirtió en moda.
Deja que recuerde como te miraba.
Te veía de frente y reía en tu cara.
Tú me veías y reías igual….
Todo estaba bien, nada estaba mal.
Déjame reír un poco, recordé algo curioso.
No sé si recuerde bien, siempre te quería ver.
Las visitas y encuentros eran de vigía.
Ninguno duraba mucho, nada de cursilerías.
Esto no está nada bien.
Nunca había rasgado el cielo como papel.
Ni recuerdo como cambie de ver.
A esa bella niña, por esta grandiosa mujer.
Nada parece ser como antes.
Hoy pienso en ti, y creo que podría vivir sin aire.
No recuerdo como sucedió todo.
Solo se, que no me arrepiento, estoy feliz y mi alma en reposo.
Andrés G. Manrique Fals.
viernes, 19 de febrero de 2010
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